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Matéria publicada no jornal Alternetivo, de estudantes da universidade de Sevilla, finalista no concurso El Pais de La Universidad, promovido pela jornal espanhol El Pais e pelo banco Santander

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andre.azevedo@uniube.br


Ley brasileña incluye enseñanza de cultura africana en escuelas públicas. El objetivo es reconocer la importancia del pueblo negro en la formación del país


Mariana Costa, estudiante de Letras: "No me gustan esas cosas que vienen entre paréntesis afro"

André Azevedo da Fonseca

Zumbi, descendiente de guerreros imbangalas o jagas, de Angola, el mayor líder esclavo brasileño en el siglo XVII, nació probablemente en 1655 en el quilombo de los Palmares. Quilombos eran pueblos de esclavos fugitivos que se organizaban de forma comunitaria para vivir en libertad y protegerse de las expediciones de captura. El quilombo de los Palmares, localizado en la Sierra de la Barriga, en el estado brasileño de Pernambuco, fue el mayor y el más resistente del Brasil: llegó a abrigar más de veinte mil negros y duró cerca de cien años.

En su niñez, Zumbi fue preso en una de esas expediciones y llevado al distrito de Puerto Calvo, en el estado de Alagoas. Fue entregado a un sacerdote llamado Antonio Melo, que lo bautizó como Francisco. Documentos históricos registran que, a los diez años, el muchacho ya sabía latín y portugués. A los 15 años, el joven Francisco consi-guió huir del cura y desaparece en la selva. Vuelve a Palmares y cambia su nombre para Zumbi, palabra que significa "muerto-vivo".


Zumbi, el mayor líder esclavo brasileño en el siglo XVII

Este sobrenombre inspiraría una de las varias leyendas que sobrevuelan el mito creado alrededor de este líder. Durante el último ataque a los Palmares, con la inminencia de ser capturado por el mercenario Domingos Jorge Velho, Zumbi prefirió suicidarse: Era mejor morir que volver a ser esclavo. Sin embrago, un año después, Zumbi aparece combatiendo ferozmente contra los Bandeirantes, los capitanes de la selva y cazadores de negros, fortaleciendo la leyenda de guerrero inmortal. No obstante, traicionado por uno de sus principales comandantes, el líder de Palmares fue asesinado el 20 de noviembre de 1695. Su cabeza mutilada, fue colgada en un local público y dejada allí, hasta pudrirse a la vista de todos.

Esta historia, entre tantas otras, que relatan las luchas por la liberación de los esclavos, es mal contada en las escuelas brasileñas. En un país cuyo cotidiano está fuertemente in-fluenciado por la cultura africana, y donde 46% de la población es de origen negra (cerca de 78 millones de personas), no se enseña nada sobre la Historia de África. Con relación a la abolición de la esclavitud, por ejemplo, la historiografía oficial en los libros didácticos sustenta que la grande redentora de los negros fue la princesa Isabel — heredera de la corona de Don Pedro II, Empe-rador del Brasil — al firmar la Ley Áurea, el 13 de mayo de 1888, declarando extinta la esclavitud.

Por lo tanto, Frey David Santos, director de una organización no-gubernamental dedicada a la educación de los jóvenes descendientes de africanos, sustenta que la Ley Áurea "no pasa de una farsa", pues, cuando fue firmada, "sólo el 5% del pueblo negro vivía bajo el régimen de esclavitud". Hace algunos años, entidades de valorización de la cultura negra han exigido a la sociedad una revisión de esas versiones oficiales. Para ellas, este es el primer paso para corregir injusticias históricas y promover políticas de inclusión social. En 1978, el Movimiento Negro Unificado decidió esta-blecer, en carácter extraoficial, el 20 de noviembre — fecha de la muerte de Zumbi — como el Día Nacional de la Consciencia Negra. El objetivo era rechazar la conmemoración del 13 de mayo, considerada por muchos casi una ofensa. En los últimos años, diferentes ONGs relacionadas con cuestiones raciales fueron creadas para prestar asistencia social y enriquecer el debate público con nuevos estudios y abordajes.

Una ley recientemente publicada, por el presi-dente Luis Inácio Lula da Silva, estableció como obligatoria la enseñanza de "Historia y Cultura Afro-Brasileña" en las escuelas del país. Las materias deben incluir el estudio de Historia de África, la cultura negra brasileña y el negro en la formación de la sociedad nacional.

El objetivo es rescatar la contribución del pueblo negro en las áreas sociales, económicas y políticas de la Historia del Brasil. La ley también establece que los contenidos deben ser administrados en todo el pensum educativo, "en especial, en las áreas de Educación Artística y de Literatura e Historia Brasileñas". Además, la ley instituye — 25 años después de creada por el movimiento negro — la inclusión del Día Nacional de la Consciencia Negra en el calendario educativo.

Adrián Padilla: "Medida es un instrumento de inclusión

Para el Magister en Ciencias de la Comunicación y estudioso de los movimientos sociales, el venezolano Adrián Padilla, esas medidas, junto a otras más contestatarias — como la institución de cuotas reservadas para negros en universidades públicas — funcionan como una forma de remuneración de la deuda social que el Brasil debería asumir con los descendientes de esclavos, debido a los siglos de usurpación y violencia a los que fue sometido este sector de la población. "Evidentemente, una ley no es capaz de resolver un problema social tan complejo, que envuelve desde el acceso a la educación básica hasta la distribución de renta. Pero esa medida, en carácter provisorio, puede ser un instrumento emergente de inclusión", afirma.

Por ahora, entre las personas supuestamente beneficiadas — los descendientes de esclavos — la ley no es un consenso. La estudiante del curso de Letras en la Universidad de Uberaba- MG, Mariana Costa, considera la ley innecesaria. Para ella, esa cultura debe ser debatida y implantada gradualmente, de acuerdo con la evolución de los debates en la sociedad. Mariana no cree que la solución esté en la imposición de leyes. Según la estudiante, ello puede contribuir al aumento de la discriminación, preconcepto y racismo. "Vivimos en un país racista, de un racismo camuflado. Tenemos que romper paradigmas, acabar con esa idea del blanco como ser siempre el líder, mientras los negros unos pobres infelices que dependen de la caridad y de la limosna de los blancos."

De forma general, Mariana Costa, bisnieta de un portugués y de una mucama (esclava que cuidaba de la casa y de costumbre servía de amante a los propietarios) no le agrada la idea de rotular a las personas por sus características étnicas. "No me gustan esas cosas que vienen entre paréntesis ‘afro’. Usted es brasileño, y no afro. Yo soy modelo, y no afro-modelo. ¿Que es lo que te hace mejor que los otros? Nada! Esa separación también es una forma de racismo".
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